No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás sucedió. Ok, analizemos esto. Mucho peor es añorar un pasado, lejano, cercano, dá igual, pasado al fin y al cabo, y todos saben que no hay reloj que devuelva las horas perdidas, ni que nos transporte para cambiar decisiones. También dicen que el aleteo de una mariposa puede causar un tifón en cualquier parte del mundo, lo cual significaría cambios radicales a mínimos movimientos. Entonces.. ¿ahora todo sería igual si cambiaramos nuestro pasado?
¡Claro que no! Y eso es más que obvio, lo sabemos claramente desde que asumimos que no se pueden cambiar los buenos ni los malos caminos, aunque sea más una suerte de resignación que una comprensión de las tantas vueltas de la vida. No se puede añorar lo que no sucedió, no podemos llorar sobre lo que no nos atrevimos a hacer, porque, analizándolo bien, el arrepentimiento no suele ser un buen consejero.
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