20.5.09
Incluso el sueño más perfecto puede tornarse en una pesadilla si se vuelve realidad. Cuando uno sueña, sólo ve los aspectos positivos; y cuando el sueño se hace realidad, todo lo negativo sale a flote, las ilusiones se desvanecen y las antiguas esperanzas pierden sentido. La felicidad es arrastrada por preocupaciones que borran hasta la más potente sonrisa de nuestros rostros, y nos obligan a desear volver a estar soñando.
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